• jueves 08 de diciembre del 2022
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Afirman la condena de 15 años y 5 meses de prisión por matar y descuartizar el cadáver de su pareja

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La Sala Civil y Penal del TSJMU advierte que, si bien no existe prueba directa sobreviven "rastros plurales absolutamente probados"

MURCIA, 21 Jun.

La Sala Civil y Penal de Tribunal Superior de Justicia de la Región de Murcia (TSJMU) ha podido confirmar la condena a 15 años y 5 meses de prisión para A.S.M. como creador de un delito de homicidio con la agravante de vínculo y un delito de profanación de cadáver, según detallaron fuentes del TSJMU en un aviso.

La sentencia, dictada el mes pasado de marzo por la sección 3 de la Audiencia Provincial de Murcia, le forzaba asimismo indemnizar a cada uno de ellos los tres hijos de la víctima con 105.000 euros y con 17.000 euros a cada uno de ellos los seis hermanos.

El jurado declaró demostrado que a fines de 2018 el acusado ocasionó intencionadamente la desaparición a la que era su pareja y, más tarde, "con ultraje al respeto gracias a su memoria de la citada, seccionó su cadáver con un cuchillo y una sierra, apartó del cuerpo la cabeza y los integrantes superiores y también inferiores, y cortó el leño en 2 piezas; entonces ingresó todas las partes en 2 sacos de basura y los puso en el congelador de su vivienda, para después, en fecha asimismo indeterminada, liberarse de exactamente los mismos tirándolos a 2 contenedores".

En la resolución, en este momento confirmada, asimismo se narraba que los dos se conocieron en un centro de desintoxicación al que asistieron para rehabilitarse de la patología de alcoholismo que los 2 sufrían. Y que el acusado aisló pausadamente a su pareja de su familia, "la denostaba, ponía adversidades a fin de que saliese y obstaculizaba sus relaciones con otra gente"

La defensa del culpado recurrió la sentencia, invocando la vulneración de su derecho a la presunción de inocencia al comprender que esa condena "atendida la prueba practicada en el juicio, carecería de toda base razonable" tanto en lo referido a la condena por el delito de homicidio como en lo que se refiere a la apreciación de la agravante de género. Por su parte, tanto el Ministerio Fiscal como la acusación especial se opusieron al recurso aduciendo la corrección de la opinión probatoria efectuada por el tribunal del jurado.

La Sala ten en cuenta que su revisión de la sentencia de instancia no puede "implicar una revaloración de la prueba practicada" que se ajusta a los jurados. Y que su función debe de circunscribirse a revisar que "es válida, que su contenido puede considerarse de cargo y que la opinión realizada por el jurado respeta las reglas de la lógica".

Como ahora explicaba el magistrado-presidente en la sentencia de instancia, en un caso así, frente a la inexistencia de prueba directa con relación al delito de homicidio, "la convicción del jurado respecto de la autoría del acusado se ha construido, basado en la prueba circunstancial o indiciaria". En preciso, en tal resolución se mencionaba a seis rastros señalados por los jurados como soporte de su convicción condenatoria.

Tras revisar la doctrina jurisprudencial en relación a las demandas de tipo formal y de tipo material similares con la prueba indiciaria, el tribunal de apelación comparte con el recurrente su protesta de que "varios de los rastros determinados" no serían "sino más bien variaciones de un único hecho base".

"De este modo ocurriría con los relativos al ocultamiento del cuerpo de la mujer y de los instrumentos (cuchillo y sierra) usados a tal fin, cuya desagregación como múltiples rastros resulta artificiosa, con lo que solo han de ser considerados como un único hecho base", añade.

Del mismo modo, recopila la sentencia de apelación, "los restos de sangre en el arcón congelador, más allá de que son un apunte primordial para dar probabilidad a la confesión del acusado sobre el hecho, autoría y situaciones del descuartizamiento

, nada aportan en relación a la acreditación de la autoría de la desaparición en el momento en que ésta fué negada por el acusado".

Por último, asimismo encajan con el recurrente en que "se consignan puros juicios de valor y no reales hechos o datos objetivos y probados de manera autónoma". Sería la situacion, comentan los jueces, de las referencias "sobre la intención que habría guiado el accionar del acusado al esconder el cadáver, confesar el descuartizamiento o nombrar el cuchillo entre los instrumentos empleados para el descuartizamiento".

Sin embargo, pese a la admisión de esas "2 puntuales protestas" del recurrente, la Sala relativiza, primeramente, "la llegada de la señalada falta de rigor en la identificación y descripción de varios de los rastros tenidos presente por la parte de los jurados".

Además, precisa que la Ley del Tribunal del Jurado no pide "una descriptiva, meticulosa y completa descripción del desarrollo psicológico seguido", sino más bien una "concisa explicación", o sea, una descripción de las pruebas en las que aquel se fundamentó para declarar probado o no probado un hecho sometido a veredicto; "una motivación bastante aquella que deja a un espectador ecuánime ver que la resolución tiene un fundamento razonable y no es fruto de la pura arbitrariedad", específica la sentencia en su argumentación citando una resolución del Tribunal Supremo.

Y, seguidamente, la Sala aclara, que sobreviven rastros plurales absolutamente probados y racionalidad en el juicio de inferencia. En preciso, cita: "el hecho acreditado del descuartizamiento del cuerpo; el probado ocultamiento del mismo y de los instrumentos empleados a tal fin; o el descubrimiento de restos de sangre de la mujer en la almohada".

También cita "el accionar primero evasivo y después errático y también inconsistente del acusado en las consecutivas ediciones brindadas a tenor del curso de las indagaciones; sin olvidar los capítulos y el contexto de crueldad de género que se declaran además acreditados y que contribuyen a detectar motivaciones al accionar del acusado, tanto en la causación de la desaparición como en su seguir posterior con el cadáver de su compañera".

Y todo ello complementado, prosigue la resolución, "con la irrazonabilidad, en el momento en que no en el absurdo, de la versión ofrecida como coartada por el acusado para justificar su totalmente punto incomprensible resolución de, en lugar de soliciar asistencia o hacer llegar el descubrimiento casual del cadáver, decantarse por descuartizar a su compañera y convivente tras encontrarla fallecida en cama al regresar a casa del trabajo, congelar sus restos a lo largo de meses y esparcirlos entonces en contenedores de basura".

Idéntica contestación da la Sala en relación a la agravante de vínculo y el acierto valorativo del tribunal del jurado al finalizar, desde el testimonio de familiares y de un amigo, que el acusado habría apartado pausadamente la fallecida de su familia y obstaculizaba sus relaciones con otra gente.

Finalmente, no se puede ver vulneración del principio in dubio pro reo "a juzgar por la rotundidad y concordancia de la convicción expresada por los jurados en sus respuestas a las cuestiones planteadas por el magistrado presidente en el objeto del veredicto, tal como a la visión de lo expresado sin grietas en la sentencia apelada, trasladando una seguridad alén de cualquier duda razonable".

La resolución no es estable, contra ella cabe recurso de casación frente al Tribunal Supremo.

El Tribunal se encontraba conformado por Miguel Pasqual del Riquelme como presidente y ponente; Joaquín Ángel de Domingo Martínez y María Concepción Roig Angosto

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