Arroyo aboga por salvaguardar a los más desfavorecidos en la ceremonia de la Onza de Oro.
En un emotivo Viernes de Dolores, la alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, hizo un ferviente llamado a la protección de los ciudadanos más vulnerables, especialmente ante los desafíos económicos provocados por la guerra y la incertidumbre laboral en la planta de Sabic. Este mensaje se produjo durante la tradicional ofrenda a la Virgen de la Caridad, una ceremonia profundamente arraigada en la historia de la ciudad desde 1762, según lo comunicado por el Ayuntamiento local.
La alcaldesa aprovechó la ocasión para subrayar el espíritu solidario de esta festividad, recordando a los presentes la importancia de ayudar a quienes se encuentran en situaciones de necesidad. Su discurso fue bien recibido, resaltando la responsabilidad colectiva hacia los más desfavorecidos de la comunidad.
El evento, que contó con la presencia del presidente de la Comunidad, Fernando López Miras, y otras destacadas figuras como la presidenta de la Asamblea Regional, Visitación Martínez, estuvo marcado por el compromiso renovado de Arroyo con los ciudadanos. En este contexto, se anunció una ayuda municipal de 50.000 euros destinada a apoyar a estas familias en apuros.
Arroyo también reconoció el Hospital de la Caridad como símbolo de la solidaridad de Cartagena, extendiendo su gratitud a todas las organizaciones y asociaciones que forman parte de la red de apoyo a los ciudadanos con necesidades especiales en el municipio.
En un emotivo momento, la alcaldesa recordó a aquellos cartageneros que, en estas fiestas de reencuentro familiar, se encuentran lejos de su hogar, haciendo hincapié en la situación de los militares destinados a áreas de conflicto en Europa del Este y Oriente Medio. Arroyo pidió que se brinde el apoyo necesario a estos valientes y expresó su anhelo de que cesen las guerras que causan sufrimiento en diversas partes del mundo.
En su intervención, Arroyo también abordó la creciente preocupación de las familias sobre el acceso a la vivienda para los jóvenes y la inquietud de los trabajadores por la posible pérdida de empleo tras el cierre de la planta de Sabic en La Aljorra. Este tema refleja la angustia de la comunidad ante un futuro incierto.
La alcaldesa hizo un llamado a la unidad y a la colaboración entre todas las administraciones, instando a que se prioricen los intereses de Cartagena por encima de cualquier interés político. La cooperación será esencial para enfrentar los retos económicos actuales y alcanzar los objetivos estratégicos de la ciudad.
La jornada concluyó con la liturgia oficiada por el obispo de la Diócesis de Cartagena, José Manuel Lorca Planes, ante un amplio grupo de autoridades civiles y militares, dando inicio a la Semana Santa en España con la procesión del Cristo del Socorro, un acto que une a la comunidad en un profundo sentido de reflexión y esperanza.