Aumento del absentismo laboral en la Región de Murcia: 9,69% y más de 614 millones en pérdidas económicas.
El aumento de ausencias laborales en la Región de Murcia plantea serias preocupaciones, evidenciando un crecimiento del 65,74% desde 2018 y extendiendo la duración promedio de las bajas a 61 días, notablemente superior a la media nacional de 44 días. Este fenómeno se ha vuelto cada vez más alarmante, especialmente en un contexto donde la economía local ya enfrenta desafíos significativos.
Durante el año 2025, se contabilizaron 166.949 bajas laborales por contingencias comunes en Murcia, lo que representa un aumento del 9,69% con respecto al ejercicio anterior y un abrumador 65,74% desde 2018. Los costes derivados de esta situación superan los 614 millones de euros, lo que incide de manera seria en la economía regional.
Esta información se detalla en el informe sobre el Absentismo Laboral por Contingencias Comunes (ITCC) elaborado por la Confederación Regional de Organizaciones Empresariales de Murcia (Croem) en colaboración con la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (Amat). El documento refleja la gravedad de la crisis de absentismo que azota la región desde hace años.
Según el estudio, el coste total de las bajas laborales alcanzó en 2025 la cifra exacta de 614,24 millones de euros, que engloba tanto los gastos directos para las empresas como las indemnizaciones económicas ofrecidas por las mutuas que colaboran con la Seguridad Social, una carga que se torna cada vez más pesada.
Desglosando este importe, se observa que 264,26 millones de euros son gastos directos para las empresas, mientras que 349,98 millones corresponden a las prestaciones económicas financiadas por la Seguridad Social y las mutuas. Este total ha crecido un 9,06% respecto al año anterior y un alarmante 135,28% desde 2018, lo cual resalta la tendencia preocupante que persiste.
Enfermando aún más la situación, la duración promedio de las bajas laborales en Murcia se situó en 61,38 días en 2025, superando la media nacional de 44,14 días y representando un incremento del 21,57% desde 2018, lo que pone en evidencia la ineficiencia de los procesos actuales para el tratamiento de estas incidencias laborales.
En palabras de Miguel López Abad, presidente de Croem, el problema del absentismo “no es nuevo”, pero se ha transformado en una crisis estructural. López Abad enfatiza que “no se trata exclusivamente de un problema del trabajador o del empresario, sino de un fallo en el sistema en general”.
La Confederación hace hincapié en que la saturación del sistema sanitario, un déficit de profesionales y el incremento en las listas de espera están contribuyendo a una extensión innecesaria de muchos procesos de incapacidad temporal. Este déficits en el sistema deben abordarse con urgencia.
“Es imperativo agilizar los procesos médicos y administrativos. Si un trabajador puede recuperarse con mayor rapidez, debemos facilitarlo”, argumenta López Abad. Según él, mejorar la eficiencia del sistema es clave para reforzar la competitividad empresarial y garantizar una atención sanitaria óptima.
Con este propósito, Croem propone una mayor integración de las mutuas en la atención médica para ciertas patologías, en especial aquellas vinculadas a lesiones traumatológicas, lo que podría resultar en tiempos de recuperación más breves y una gestión más efectiva de la incapacidad temporal en la región.
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