• domingo 5 de febrero del 2023
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Condenan a 3 años de prisión al directivo de una página por dar a conocer datos de una víctima de delitos sexuales

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El juzgado de lo Penal 2 de Cartagena destaca que las expresiones contenidas en la publicación "son precisamente vejatorias"

CARTAGENA (MURCIA), 11 Ene.

El titular del juzgado de lo Penal número 2 de Cartagena (Murcia) ha culpado al directivo de un períodico digital por dar a conocer datos de una víctima de delitos contra la independencia sexual a lo largo de los Sanfermines de 2016 a tres años de prisión y una multa de 3.000 euros como creador de un delito contra la integridad ética en certamen con un delito de hallazgo y revelación de misterios, conforme han informado fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Murcia (TSJMU).

La sentencia afirma demostrado que en el mes de mayo de 2018 el acusado, empleando un seudónimo, propagó por medio de su página una publicación bajo el título 'Yo no te creo' que contenía "datos de carácter guardado que afectaban a la intimidad de la víctima" de delitos contra la independencia sexual, así como nombre y apellidos, residencia, archivo nacional de identidad, centro donde cursaba sus estudios universitarios y 2 fotografías.

Una de ellas, señala la resolución, "recubre un carácter especialmente degradante y vejatorio", ya que se podía ver a la víctima en un instante en que se se encontraba violentando su independencia sexual.

Todo ello, añade la sentencia, en el momento en que la Audiencia Provincial de Navarra, encargada del enjuiciamiento en un trámite de enorme influencia pública, había dictado un coche por el que se prohibía la divulgación o publicación de información relativa a la identidad de la denunciante o datos que tengan la posibilidad de hacer más simple su identificación directamente o indirecta, "tal como asimismo la prohibición de la obtención, publicación y divulgación de imágenes de la inculpadora o de sus familiares".

Como consecuencia del ingreso de una pluralidad de personas a esos datos por medio de la citada web, concluye el apartado de hechos probados, la denunciante "recibió varios mensajes anónimos mediante Internet, insultos, amenazas, montajes fotográficos...", que dañaron a su estado de ánimo y a su situación sicológica. Llegando a provocarle "ansiedad extendida frente a la oportunidad de ser conocida, con lo que se vio obligada a dejar su rincón de vivienda, trasladándose al extranjero y a interrumpir sus estudios universitarios".

Además, va a deber indemnizar a la perjudicada con 15.000 euros, de los que responderá subsidiariamente una mercantil.

En los argumentos de derecho, el magistrado enseña que nuestro acusado reconoce sin ambages ser el creador "en la creencia de que está publicando un producto de opinión en el ejercicio de la profesión periodística". Reconoce además de esto haber usado expresiones como que "llevabas tal borrachera, que en vez de cantar Asturias patria querida --como debería llevar a cabo cualquier joven habitual en el momento en que se emborracha-- decidiste montártelo con cinco macarras de mierda" por el hecho de que "se encontraba convencido de que el comportamiento sexual es voluntario y no forzado".

Y, tras investigar la doctrina constitucional sobre los límites de la independencia de opinión, concluye que este se encuentra con "el muro del respeto al honor y a la privacidad de la gente y que se traduce en la prohibición de usar términos o expresiones insultantes o vejatorias: la independencia de expresión no comporta un derecho al insulto", destaca.

"Es de manera perfecta lícito estar en conflicto con cualquier acto de los Poderes Públicos, en este supuesto de una sentencia, ya que ello pertenece a los estándares democráticos propios de un Estado de Derecho, pero por supuesto no resulta amparado por la Ley el empleo de términos humillantes o hirientes frente quien resulta ser víctima en un delito contra la independencia sexual, y menos aún la publicación de fotografía de claro contenido sexual y la difusión de datos de identificación de la víctima", aclara para, a continuación, desarrollar, según con la jurisprudencia del Tribunal Supremo, como tal exceso configura el delito contra la integridad ética en certamen con el de revelación de misterio.

Y en este punto específica que "las expresiones que se han transcrito en el relato de hechos probados son precisamente vejatorias, pero más que nada es patente tal carácter en la publicación del nombre apellidos, residencia, centro de estudios universitarios de la víctima etcétera.., ya que por supuesto carecen completamente de importancia para la opinión remitida, y unicamente se tienen la posibilidad de argumentar razonablemente desde el ánimo de ocasionar daño a la perjudicada".

Finalmente, el fallo de la sentencia recopila la inhabilitación particular del acusado para el desempeño de profesión u trabajo relacionado con el periodismo y campos vinculados al mismo a lo largo del tiempo de cumplimiento de la condena.

La sentencia no es estable y contra ella cabe interponer recurso de apelación frente a la Audiencia Provincial de Murcia.

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