• sábado 10 de diciembre del 2022
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Desentrañan los efectos de una proteína clave en la COVID-19 y abren la puerta a nuevos tratamientos

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Los desenlaces terminan de publicarse en la reconocida gaceta Science Advances y podrían saber qué terapias son las mucho más correctas

MURCIA, 17 Sep.

La gaceta científica Science Advances termina de divulgar los desenlaces de una investigación llevada a cabo por estudiosos de la Universidad de Murcia (UMU) y el Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB) que ponen en relieve los efectos de la proteína spike, o espícula en español, por la que ingresa el virus SARS-CoV-2 al organismo y que fué usada por las vacunas de ARN para contribuir a encender el sistema inmunitario.

Los descubrimientos podrían saber qué tratamientos serían los mucho más correctos para frenar la inflamación que hace en el organismo y los síntomas socios en las diferentes variaciones.

El aparato de 'Inmunidad, Inflamación y Cáncer', dirigido por Victoriano Mulero Méndez, al lado del conjunto de investigación del IMIB comandado por María Luisa Cayuela Fuentes 'Temolerasa, Cáncer y Envejecimiento', ha creado un modelo de pez zebra, elegido por su similitud genética con el hombre y su transparencia, que deja estudiar los efectos de la proteína spike y su interacción con el sistema inmunitario en el momento de batallar infecciones.

Cuando el SARS-CoV-2 inficiona nuestro cuerpo y ingresa a las células, lo realiza exactamente mediante esta proteína. Spike se une a la proteína ACE2 que cubre la área celular, de forma que actúa como en el momento en que una llave entra en una cerradura, dejando pasar al virus.

"Las vacunas fundamentadas en ARN mensajero, esto es, Pfizer y Moderna, tal como Astra Zeneca, que utiliza la tecnología del adenovirus, inducen exactamente la producción de esta proteína a fin de que nuestro cuerpo aprenda a reconocerla y produzca un ejército de soldados, los linfocitos, que la ataquen de manera rápida frente a una infección", enseña el estudioso de la UMU Victoriano Mulero.

Por tanto, comprender de qué forma interacciona con el sistema inmunitario puede ser de enorme importancia para entender mejor el mecanismo de acción de estas vacunas y desarrollar novedosas terapias con antivirales para tratar la patología. "Hasta el día de hoy hay escasas terapias y no se enseñaron funcionales, con lo que hay que continuar haciendo un trabajo en este campo", concluye Mulero.

Los desenlaces revelan que en el momento en que entra el virus esta proteína induce una fuerte inflamación, gracias a la enorme producción de citoquinas, tal como de neutrófilos y macrófagos; los 2 géneros de células del sistema inmunitario que argumentan al virus de manera mucho más rápida.

"Exactamente se recomienda la utilización de inhibidores del inflamasoma en pacientes con COVID-19 mucho más grave para achicar la inflamación y el número de neutrófilos y macrófagos, que puede terminar derivando en un síndrome popular como tormenta de citoquinas, que es el responsable del deterioro del tolerante y que puede ocasionar su muerte", destaca Cayuela.

"Las citoquinas, en su adecuada proporción, serían una suerte de 'hormonas de la inmunidad' que regulan la contestación en frente de infecciones, pero si se generan en demasía dañan el organismo", enseña la estudiosa.

Resultados afines se obtuvieron intentando los peces zebra con la molécula angiotensina 1-7, que es la que genera exactamente la proteína de la área celular (ACE2) por la que ingresa el virus.

Por otro lado, indagaciones anteriores han sugerido que el virus disminuye la proporción de angiotensina 1-7 en el organismo, una perturbación que acentuaría aún mucho más la inflamación. En este sentido, los estudiosos se sugieren utilizar esta molécula asimismo como régimen para eludir que se generen las llamadas tormentas de citoquinas.

Los estudiosos de la UMU asimismo pudieron revisar que spike genera hemorragias, otro de los resultados perjudiciales de la infección por SARS-CoV-2, y que no había podido ponerse de manifiesto hasta hoy por la escasez de modelos animales para estudiar esta patología. En este sentido, el régimen con angiotensina 1-7 podría emplearse al tiempo para achicar los sangrados, apoyando aún mucho más su viable empleo terapéutico en la COVID-19.

Finalmente, entre los desenlaces mucho más noticiosos es que la proteína actúa en todas y cada una de las variaciones con efectos muy dispares. Así, por servirnos de un ejemplo, en Delta es bastante menos inflamatoria que la variación original. Este resultado podría argumentar que sea mucho más infecciosa, "puesto que le dejaría multiplicarse en el tolerante sin ser descubierta por el sistema inmunitario y sin generar síntomas, lo que además de esto facilitaría su transmisión por personas asintomáticas", concluye Mulero.

Este trabajo fué viable merced a la financiación de un emprendimiento de la Fundación Séneca, cuya autora primordial fué Sylwia Tyrkalska y en el que han cooperado los científicos Alicia Martínez López, Ana Belén Arroyo Rodríguez, Francisco Javier Martínez Morcillo, Sergio Candel Camacho, Pablo Mesa del Castillo, y Diana García Moreno. Más información en la página web https://science.org/doi/diez.1126/sciadv.abo0732.

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