Crónica Murcia.

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El sospechoso del asesinato en El Palmar sostiene que pactó con el hijo de la víctima dividirse el botín tras el atraco.

El sospechoso del asesinato en El Palmar sostiene que pactó con el hijo de la víctima dividirse el botín tras el atraco.

El pasado 5 de diciembre se inició en Murcia el juicio de un hombre acusado de la muerte de una mujer de 63 años en septiembre de este año en la pedanía de El Palmar. Durante la primera jornada, el acusado reveló que había pactado con el hijo de la víctima, quien también enfrenta cargos, un plan para apoderarse de una herencia que la mujer guardaba en su hogar.

Los relatos de los dos acusados sobre los eventos difieren significativamente. Mientras el hijo de la fallecida defiende su inocencia, el otro sostiene que ambos tenían la intención de robar a la mujer y dividir el botín, expresando su remordimiento por la situación. "Mi intención nunca fue hacerle daño", afirmó el presunto autor del homicidio, quien enfrenta una pena solicitada de 28 años de prisión.

El acusado, que se encuentra en prisión desde el momento del crimen, declaró que el hijo de la mujer, que tiene apenas 20 años, había discutido con él en múltiples ocasiones sobre cómo robar a su madre, quien supuestamente tenía entre 20,000 y 30,000 euros. Según su versión, el joven se quejaba de que su madre se quedaba con dinero que legítimamente le pertenecía y había instalado cámaras en su casa para vigilarla.

El hombre también relató que el hijo de la víctima lo había convencido de que el robo sería beneficioso para ambos, prometiendo que la situación financiera de él mejoraría. Aunque al principio se mostró reacio, finalmente aceptó participar y, el día del incidente, lo contactó para elaborar un plan que incluyera coartadas para ambos implicados.

El acuerdo implicaba que el joven saldría de su hogar para dejar una consola en una tienda, mientras que el acusado aprovecharía ese momento para ingresar a la casa de la mujer y llevarse el dinero. Adicionalmente, decidieron que en caso de ser descubiertos, alegarían que los culpables eran "moros" contratados por una colega en el trabajo con quien ambos habían tenido problemas.

Con la intención de llevar a cabo el robo, el protagonista de esta trágica historia, descrito en la sala con gafas, un abrigo y una gorra, tocó el timbre de la casa. Al abrirle la víctima, él intentó intimidarla, argumentando que había un plan en curso para secuestrar a su hijo, pero ella insistió en que no tenía dinero. La situación se tornó violenta cuando la mujer reconoció al hombre, luego de lo cual este dijo haber actuado por nerviosismo, propinándole golpes antes de huir ante la llegada de otros sonidos en la puerta.

En su fuga, el acusado saltó a la terraza de la vivienda vecina, perteneciente al padre de la víctima, y sufrió una fractura en una pierna durante la caída. Cuando fue confrontado por un hombre que estaba en el lugar, el acusado abandonó la escena y se encontró con varios vecinos que ya habían llegado al lugar del suceso.

Por su parte, el hijo de la mujer ha reiterado su falta de implicación en el caso, asegurando que su relación con su madre era excelente y que nunca sintió presión alguna por su parte. "Ella era todo para mí, mi salvavidas", proclamó, señalando que su compañero de complicidad le había quitado a la persona más importante de su vida.