• viernes 3 de febrero del 2023
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La Policía Nacional libera a 7 víctimas de explotación sexual y desmantela una red de trata de humanos

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Las mujeres, extranjeras en situación irregular y con pocos elementos, eran trasladadas a una casa de San Pedro del Pinatar

SAN PEDRO DEL PINATAR (MURCIA), 16 Dic.

Agentes de la Policía Nacional han liberado a siete víctimas de explotación sexual en Madrid, Alicante y Toledo, y desmantelado un conjunto criminal presuntamente destinado a la trata de humanos, conforme han informado fuentes del Cuerpo en un aviso.

Según la investigación, la red criminal captaba a sus víctimas aprovechándose de su situación de necesidad, les ofrecían condiciones de trabajo falsas y después las forzaban a prostituirse debiendo estar libres las 24 h del día.

Además, las conminaban si se negaban a ejercer la prostitución y las controlaban a través de cámaras de supervisión, llegando en ciertos casos a encerrarlas en las habitaciones.

La investigación acabó con la liberación de siete víctimas de explotación sexual y la detención de tres personas, 2 en Alicante y una en Toledo, por los delitos de trata de humanos con fines de explotación sexual, relativos a la prostitución, pertenencia a conjunto criminal, delito contra la salud pública y favorecimiento de la inmigración ilegal. Se ha decretado el ingreso en prisión para 2 de los detenidos.

La Policía Nacional realizó la entrada y registro en tres domicilios de Madrid, Alicante y Toledo, en los que se intervinieron un vehículo, siete teléfonos móviles inteligentes, un computador portátil, tres cámaras de vigilancia, unos 3.000 euros en efectivo, mucho más de 2 gramos de mariguana, una balanza de precisión para substancias estupefacientes y documentación relacionada con la investigación.

El entramado criminal se asentaba en un inicio en San Pedro del Pinatar (Murcia), para entonces moverse a la provincia de Alicante y extenderse a la provincia de Toledo. Captaban a sus víctimas, eminentemente de nacionalidad colombiana, tanto en su país de origen como en España, ofreciéndoles condiciones de trabajo falsas, como ganar unos 1.500 euros por semana con clientes del servicio de prominente nivel adquisitivo.

Al llegar a territorio nacional, los implicados forzaban presuntamente a sus víctimas a ejercer la prostitución para saldar la deuda contraída por el viaje, imponiéndoles condiciones exageradas. Los pertenecientes de la red se ocupaban de fijar el valor de los servicios sexuales. Además, controlaban a las mujeres mediante cámaras de supervisión y las conminaban con tundas si se daban a conocer reticentes a sostener relaciones íntimas con los clientes del servicio.

Las víctimas eran reemplazadas cada pocos meses por otras mujeres y ejercitaban la prostitución bajo multas y cobros por otros conceptos, aparte del pago del 50 por ciento de lo que conseguían por los servicios sexuales. También debían ocuparse de los costos de conservación e inclusive, a veces, los comprometidos no les daban ni la mitad de lo logrado por prostituirse.

Las víctimas eran extranjeras en situación irregular, con pocos elementos económicos y falta de arraigo en el país, todo ello con el objetivo de que tuviesen que someterse a las demandas que les imponían los implicados. Eran captadas bajo la falsa promesa de conseguir dinero para el sustento de sus familias y facilitarles la entrada en territorio nacional. Una vez en España, eran trasladadas en vehículo a una casa de San Pedro del Pinatar, donde eran hospedadas.

Allí recibían únicamente la mitad de lo conseguido por los servicios completados, lo que no ocurría siempre y en todo momento, ya que eran los dirijas del inmueble quienes administraban los cobros de su explotación. Debían estar libres las 24 h del día, para lo que efectuaban solo una comida cada día si resultaba preciso. Las salidas del local tenían un carácter muy inusual.

Estaban aleccionadas para prestar a los clientes del servicio la oportunidad de conseguir substancias estupefacientes, eminentemente cocaína, al precio de 30 euros el medio gramo, si bien asimismo mariguana. En el en el caso de que se presentase la Policía, debían decir que estaban arrendando habitaciones. Las encerraban en exactamente la misma habitación, tanto para efectuar los servicios sexuales para reposar, e inclusive a veces debían comunicar la cama.

La Policía Nacional, en el contexto de su campaña #ConlaTrataNohayTrato, tiene la línea telefónica '900 105 090' y el mail '[email protected]' para hacer más simple la colaboración ciudadana con la intención de denunciar esta clase de delitos. La llamada es anónima y confidencial y no queda reflejada en la factura telefónica.

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