La Universidad de Murcia (UMU) ha tomado un importante paso hacia la modernización al aprobar sus nuevos estatutos en una reciente votación del Claustro. Con una contundente decisión, 203 votos a favor, 17 en contra y 14 abstenciones, se ha dado luz verde a este marco normativo que sustituirá a los anteriores, vigentes desde 2004.
Esta decisión se alinea con las exigencias establecidas en la Ley Orgánica 2/2023, conocida como la LOSU, que requiere que las universidades públicas ajusten sus estatutos en los tres años siguientes a su entrada en vigor, que fue el pasado 23 de marzo.
Los nuevos estatutos serán enviados a la Consejería de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor para su aprobación definitiva. Se espera que esto se formalice mediante un Decreto del Consejo de Gobierno de la Comunidad, seguido de su publicación en el Boletín Oficial del Estado y en el Boletín Oficial de la Región de Murcia.
La propuesta que ha sido respaldada por el Claustro proviene del rector, José Luján, y busca no solo cumplir con la LOSU, sino también integrar las aportaciones de versiones anteriores de los estatutos. Sin embargo, se han realizado más de 500 enmiendas a la propuesta inicial, de las cuales más de dos tercios han sido incorporadas al texto final.
Uno de los pilares fundamentales de este nuevo marco normativo radica en su capacidad para garantizar la autonomía universitaria en coherencia con la ley vigente, así como en su adecuación a un contexto normativo complejo que incluye otras leyes fundamentales para el funcionamiento universitario.
Desde la UMU se ha argumentado que las futuras modificaciones estatutarias estarán diseñadas con un enfoque flexible, permitiendo así que los estatutos se ajusten rápidamente a las nuevas normativas que pudieran surgir, incluyendo las referentes al personal docente, al estudiantado, y otras leyes regionales.
Además de ajustes administrativos, uno de los aspectos relevantes de estos nuevos estatutos es que posicionan a la universidad como un agente activo en los debates sociales contemporáneos, destacando su compromiso con el Estado de Derecho, los Derechos Humanos y la sostenibilidad ambiental, entre otros valores fundamentales.
Los estatutos también refuerzan la consideración del estudiante como el foco central de la actividad universitaria, asegurando la representación de sus intereses en la toma de decisiones institucionales.
A pesar de que la nueva ley ofrecía opciones innovadoras, la UMU ha decidido conservar su modelo tradicional de organización basado en Facultades y Departamentos, manteniendo la continuidad en la estructura del Claustro y del Consejo de Gobierno, aunque con algunas modificaciones para aumentar la participación del estudiantado y del Personal Técnico y de Administración.
El reconocimiento formal de entidades como el Consejo de Estudiantes y la Escuela Internacional de Doctorado es una adición significativa, así como la inclusión de un capítulo que aborda la transparencia y la rendición de cuentas dentro de la universidad.
Finalmente, conforme a la LOSU y la Ley de la Ciencia, se ha subrayado la importancia de la internacionalización y la calidad en las actividades universitarias, al tiempo que se han actualizado las normativas relacionadas con la investigación y la innovación, reafirmando el compromiso de la UMU con la excelencia académica y el avance del conocimiento.
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