El rebrote inflacionista reduce la capacidad de gasto de los hogares murcianos
El Consejo Económico y Social de la Región de Murcia (CESRM) advierte que la subida de los precios energéticos ha provocado un incremento notable en la inflación, superando los salarios en la región. Este fenómeno afecta directamente el poder adquisitivo de las familias, en un contexto de incertidumbre económica global y presión internacional en los costes energéticos.
La región presenta un crecimiento económico positivo, con un avance del PIB superior a la media nacional y una creación de empleo que alcanza nuevos máximos. Sin embargo, persisten desafíos en el mercado laboral, como la elevada tasa de paro juvenil y la brecha de género, que limitan la recuperación plena del mercado de trabajo.
En el sector agrícola, la ralentización del crecimiento y los costes elevados por fertilizantes y energía complican la actividad, si bien los precios percibidos por los agricultores muestran cierta estabilidad. La industria, por su parte, mantiene una tendencia favorable, aunque la construcción presenta signos de desaceleración en la obra pública y en el mercado inmobiliario, con precios en alza y menos operaciones de compraventa.
El sector servicios refleja una recuperación en el comercio minorista, pero la bajada en las pernoctaciones hoteleras señala cierta fragilidad en la demanda turística. En comercio exterior, la recuperación de exportaciones se atribuye principalmente a la subida de precios de energéticos, no a un aumento en volumen de mercancías.
Desde la perspectiva fiscal, la comunidad autónoma se aproxima a un déficit cercano a 500 millones de euros, equivalente a más del 1% del PIB regional, lo que plantea retos para la sostenibilidad del gasto público. La coyuntura actual requiere un análisis profundo de las políticas económicas y fiscales para afrontar los desafíos derivados de la inflación y sus efectos en la economía regional.
El escenario futuro dependerá de cómo evolucione la situación internacional y de las medidas que puedan adoptarse en el ámbito local para mitigar los efectos de la inflación y fortalecer la recuperación económica, especialmente en sectores clave como la agricultura, la construcción y el turismo.