En la Región de Murcia, el Colegio Oficial de Veterinarios ha tomado la iniciativa de difundir sus recomendaciones para prevenir los peligros asociados con la procesionaria del pino, anticipándose a la temporada crítica tras las recientes ráfagas de viento que podrían haber causado la caída de orugas. Este fenómeno incrementa el riesgo de que estas orugas entren en contacto con mascotas y personas en áreas arboladas.
Recientemente, varias clínicas veterinarias en la región han atendido a caninos que presentaban síntomas tras haber estado en contacto con estas orugas. Se han documentado orugas de procesionaria en el suelo en diferentes localidades, y se han reportado procesiones de estos insectos en algunas zonas, elevando la preocupación entre los dueños de mascotas.
El viento es un factor que contribuye a la difusión de estos insectos y puede conducir a la caída de sus pelos urticantes, los cuales, al entrar en contacto con la piel o mucosas, pueden provocar reacciones inflamatorias severas, sobre todo en perros. Ante esta amenaza, el Colegio de Veterinarios advierte que se deben tomar precauciones, ya que las lesiones pueden ser dolorosas y con potencial de complicaciones serias si no se actúa a tiempo.
Teresa López, presidenta del Colegio, enfatiza la importancia de estar alerta mientras se pasea por áreas donde hay pinos. "Es fundamental anticipar el riesgo. La vigilancia debe ser extrema, ya que el peligro no siempre es evidente", afirma. En caso de contacto con las orugas, aconseja acudir al veterinario lo más pronto posible, ya que el tiempo es crucial para el bienestar del animal.
Los veterinarios insisten en la necesidad de actuar rápidamente si se observan síntomas como inflamación en hocicos, patas o lenguas, salivación excesiva, o si hay dificultad para respirar. La ingestión de estos insectos debe tomarse muy en serio, ya que sus efectos pueden empeorar rápidamente.
Si se da la situación de contacto, es crucial acudir a la clínica veterinaria más cercana sin dilación. Mientras, se pueden implementar algunos primeros auxilios básicos, como aplicar agua templada sobre la zona afectada, evitando cualquier tipo de fricción que podría liberar más toxinas. También se debe impedir que el animal se rasque o frote la zona afectada.
Para reducir riesgos durante los paseos, se recomienda utilizar una correa corta en áreas donde haya pinos, manteniendo siempre un ojo en el suelo y el entorno. Se debe evitar tocar, mover o pisar las orugas que se encuentren en el camino.
Por último, es recomendable revisar las áreas exteriores de casa, como patios y terrazas, especialmente si hay pinos cercanos. No se debe intentar retirar los bolsones de orugas por cuenta propia; esta tarea debe ser realizada por profesionales capacitados. Para más información, el Colegio ha puesto a disposición una guía en su página web que incluye recomendaciones y una infografía sobre cómo identificar y actuar ante el riesgo que representan estas orugas.
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