El nivel freático del acuífero del Campo de Cartagena se sitúa a pocos centímetros de la superficie
El nivel freático del acuífero en el Campo de Cartagena ha alcanzado cotas cercanas a la superficie, situándose en algunos puntos a nivel cero y provocando afloraciones en playas. La situación incrementa la entrada de agua dulce en el Mar Menor, contribuyendo a la alteración del ecosistema lagunar. La instalación de 19 nuevos piezómetros permite un seguimiento más preciso de estos cambios.
Este nivel extremadamente alto se relaciona con el aumento en la entrada de agua por la rambla del Albujón, que en algunos días alcanza los 300 litros por segundo. La gestión de estas aguas, cargadas de nutrientes, es clave para frenar la degradación del Mar Menor, especialmente ante la persistente problemática de la «mancha blanca». La Administración regional insiste en la necesidad de acciones a nivel nacional para mitigar estos impactos.
La comunidad autónoma ha reforzado la infraestructura de monitorización y ha realizado acciones de retirada de biomasa para reducir contaminantes. Sin embargo, el desequilibrio hidrológico revela la complejidad de gestionar un ecosistema amenazado por influencias tanto subterráneas como superficiales.
La perspectiva futura pasa por una gestión más integral del acuífero y del Mar Menor, con una mayor coordinación entre administraciones y un seguimiento riguroso de los niveles freáticos. La comunidad busca también avanzar en planes de ordenación del acuífero que permitan reducir la sobreexplotación y mejorar la calidad del ecosistema.
El contexto político en torno a la protección del Mar Menor refleja la necesidad de una respuesta coordinada entre administraciones regional y estatal. La situación evidencia la importancia de priorizar políticas de sostenibilidad y gestión de recursos hídricos ante la creciente presión ambiental y las demandas sociales por un ecosistema saludable y equilibrado.