Crónica Murcia.

Crónica Murcia.

Expertos en psicología se comprometen a brindar apoyo a familias afectadas por la pérdida de bebés durante el embarazo, parto y primeros días de vida.

Expertos en psicología se comprometen a brindar apoyo a familias afectadas por la pérdida de bebés durante el embarazo, parto y primeros días de vida.

Advierten que la soledad es un "factor de riesgo" añadido al afrontar el sentimiento de pérdida de un ser querido

MURCIA, 28 Oct. - La miembro del Grupo de Intervención Psicológica de Emergencias y coordinadora del Grupo de Trabajo de Perinatal del Colegio Oficial de Psicología de la Región de Murcia (COP-RM), María José Pelegrín Martínez, ha afirmado que las pérdidas perinatales, gestacionales y neonatales son "tan dolorosas como cualquier otra".

"Validar el dolor de esta pérdida como lo que es, ayuda a estas familias a sentir que pueden velar y llorar a ese bebé y que siempre va a tener un espacio en esa familia", tal y como ha señalado Pelegrín en declaraciones a Europa Press.

En este sentido, esta psicóloga ha insistido en que estas pérdidas son "tan dolorosas" como cualquiera pero "lo que suele suceder es que son pérdidas invisibilizadas, ya que las persona que la han vivido son únicamente los más cercanos, especialmente los padres, hermanos y abuelos del bebé".

De hecho, ha explicado que se denominan "duelos desautorizados" ya que, socialmente, "ha habido un tiempo en el que no han estado reconocidos, a pesar del dolor producido". Ha afirmado que estas pérdidas llevan aparejadas una serie de características que las diferencia de otras, pero "no son más fáciles, ni más difíciles".

"Es cierto que las vivencias con un bebé que fallece gestacionalmente son exclusivas de los más cercanos, en forma de movimientos intrauterinos y a través de las ecografías. Pero lo que se pierde, además de a un hijo, es el proyecto de futuro imaginado con esa personita que venía a transformar una realidad familiar en otra", ha aseverado.

Pelegrín ha planteado las estrategias que puede seguir la población a la hora de hacer frente a los sentimientos de pérdida de los seres queridos que se pueden experimentar con motivo de la festividad de Todos los Santos.

En este sentido, esta psicóloga ha señalado que el dolor por la pérdida de un ser querido "está presente todo el año, con distinta intensidad en función de la forma del fallecimiento y del tiempo transcurrido".

"Es cierto que en determinadas fechas la intención cultural se pone en el recuerdo consciente, pero cada persona lleva su proceso de duelo a su manera única", según Pelegrín.

Ha afirmado que "no se trata de que el sentimiento de tristeza, vacío, añoranza desaparezca, sino que este sirva para abrir dentro de la persona un proceso de integración de esa pérdida, de reflexión sobre lo que la persona querida nos legó, de atención y cuidado a uno mismo y a los familiares, y finalmente de gratitud".

Frente a este dolor, Pelegrín considera importante poder compartirlo con amigos y familiares, y poder "sentirse en confianza" como para hablar de la persona ausente "cuando uno necesite, sin ser juzgado por ello, hasta que se convierta en algo natural, más allá de la emoción que despierte".

Además, ha destacado que los rituales también son importantes en las despedidas de los seres queridos, así que hay personas a las que les sirve ir al lugar donde "descansa" la persona fallecida para sentirse reconfortados. "A nivel espiritual, cada persona con sus creencias particulares también encuentra cierto alivio en lo doloroso de la ausencia", ha apostillado.

En los casos en los que la persona doliente "no avanza", Pelegrín explica que "puede ser una buena idea buscar apoyo psicológico, individual o grupal, donde cada persona se encuentre en más confianza para dejarse ayudar".

Al ser preguntada por la forma en la que los ancianos afrontan estas fechas, Pelegrín ha destacado que, a veces, las personas mayores "son las que, por su experiencia vital, tienen más recursos de cara a integrar las pérdidas".

"También han vivido en una cultura donde el ritual y la despedida han tenido más espacio y de una forma más natural, ya que hace no demasiados años, en nuestro país, las muertes y los velatorios se realizaban en las casas, y eso hacía que toda la familia pudiera acompañar, incluidos los más pequeños y normalizar el proceso de muerte dentro de la vida", ha señalado.

Actualmente, ha admitido que "nos resulta raro que el fallecimiento, si es por enfermedad, se produzca en el hogar", pero ha recordado que "hay equipos sanitarios especializados en ayudar a que esto sea posible en determinadas situaciones como los Equipos de soporte de atención domiciliaria".

En cualquier caso, ha remarcado que sí que hay que prestar una atención especial al tema de la soledad. "Ese sí que me parece un factor de riesgo, ya que hace falta el factor de acompañamiento social y familiar para vivir el dolor de una forma que no nos deje incapacitados", según Pelegrín, quien ha reconocido que "es muy habitual ver en los cementerios solo a personas mayores, los jóvenes y las familias solo van en fechas señaladas".

Al ser preguntada por las personas que se pueden sentir culpables por no notar un dolor especial por el duelo o que este sentimiento se haya atenuado con el tiempo, Pelegrín ha advertido que "cada uno vive a su manera" el dolor por la pérdida, "según su personalidad y su experiencia".

"Es cierto que actualmente se habla mucho de duelo y se temporaliza, y parece que podemos poner un grado de dolor que se supone 'adecuado' a cada pérdida y en cada momento", tal y como ha reconocido esta psicóloga.

Socialmente, ha afirmado que "se escucha que hay fases de duelo y eso se tergiversa y lleva a pensar que lo que estamos sintiendo no es lo que deberíamos y que hay algo que no funciona bien en nosotros".

A su parecer, "es importante no psicologizar todos los procesos vitales en el sentido de que todos pasamos por pérdidas de seres queridos antes o después en nuestras vidas", y "hay algunas que son muy traumáticas por la edad del fallecido, por la forma o por lo inesperado del momento".

En cualquier caso, aunque la muerte sea esperada y en una persona mayor, ha advertido que "nuestra psique se desestructura y, con el tiempo y el apoyo, necesita recomponerse después de esta ruptura".

Ha aclarado que "esto suele ser suceder con la sucesión de diferentes emociones" y, en ocasiones, "surge la culpa, que no es ni mejor ni peor que cualquier otra; simplemente es lo que se siente en un determinado momento, y luego deja paso a otras cosas, incluso a momentos en que seguimos con nuestra vida y no tenemos presente a la persona fallecida, y no pasa nada".

"La culpabilidad es una emoción que lo que quiere es ayudarnos a reparar eso que la provoca, y cuando el ser querido no está, siempre podemos llevar a cabo esa reparación a nivel simbólico", según Pelegrín, quien ha matizado que "hay muchos psicólogos preparados para acompañar en estos procesos, si esas emociones más desagradables se quedan estancadas".