La región de Murcia ha visto reciente la finalización de un contrato significativo que se centra en la conservación y promoción de especies amenazadas. Este proyecto tiene como finalidad la mejora del alimento y refugio para especies protegidas en áreas donde se lleva a cabo la caza, y todo ello ha sido posible gracias a una inversión de 132.529 euros provenientes de los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea, conocido como Next Generation UE.
Las labores concretas se desarrollaron en zonas forestales de Jumilla, Lorca y Moratalla. Su principal propósito fue mejorar las condiciones ecológicas para diversas especies de fauna silvestre bajo el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que se enmarca dentro de la 'Gestión Forestal Sostenible'.
Entre las acciones realizadas, se contempla la mejora de accesos a áreas de trabajo, con más de 1.500 metros intervenidos, así como la preparación del terreno y siembra de gramíneas y leguminosas en 60 hectáreas. Además, se construyeron 33 refugios para conejos, 46 balsas de agua para fauna silvestre, y se plantaron árboles, culminando el proyecto con la repoblación de conejos en los hábitats restaurados. También se incluyeron medidas de seguridad, manejo de residuos y la instalación de señalización informativa en la zona.
Este conjunto de acciones tiene como objetivo no solo restaurar los ecosistemas en caso de deterioro, sino también frenar la pérdida de biodiversidad, promoviendo un uso sostenible de los recursos naturales y garantizando la mejora de sus servicios ecosistémicos. El proyecto se desarrolló entre enero y junio, con la licitación dividida en tres lotes adjudicados a diferentes empresas en cada municipio.
Las intervenciones en Jumilla abarcaron montes de utilidad pública como la Sierra del Carche, Cabezo del Pinoso, la Rosa y Rajica de Enmedio, enfocándose en mejorar tanto el abastecimiento de alimento como de agua para las distintas especies. En Lorca, las acciones se realizaron en Los Tornajos, Reverte y Fuente Atocha, mientras que en Moratalla se trabajó en el monte El Bebedor.
Este proyecto se inserta en una estrategia regional diseñada para proteger la biodiversidad, fortalecer la resiliencia de los ecosistemas y garantizar prácticas de gestión forestal responsables. Desde el Gobierno regional se destaca que esta iniciativa refleja su compromiso con la protección del medio ambiente y la mejora de la calidad ambiental en las montañas públicas de la Región de Murcia, contribuyendo simultáneamente a los objetivos climáticos y de recuperación ecológica establecidos por la Unión Europea.
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