Crónica Murcia.

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"Regantes del Campo de Cartagena desmienten incremento en superficie de riego"

El futuro de la agricultura en el Campo de Cartagena está en peligro, según alerta el presidente de la Comunidad de Regantes, Manuel Martínez Madrid. Durante su comparecencia ante la Asamblea Regional, hizo hincapié en que desde 2017, la superficie de terreno cultivable no ha crecido ni un solo metro, mientras que se ha visto disminuida debido a la construcción de nuevas infraestructuras y cambios de uso del suelo, especialmente hacia la urbanización. Esta reducción se ha estimado en alrededor de ocho hectáreas.

Martínez Madrid habló de la situación del Trasvase Tajo-Segura y las recientes decisiones del Ministerio para la Transición Ecológica, comentando que dicha administración ha ignorado la importancia del Trasvase al no considerarlo en los planes de gestión del agua. A su juicio, esto significa que no hay suficientes recursos disponibles, lo que afecta la planificación hidrográfica del Tajo y del Segura, ya que no se han llevado a cabo muchas de las inversiones prometidas para mejorar la situación del agua y atender las necesidades de los usuarios.

Además, el presidente de los regantes subrayó que ya están utilizando al máximo los recursos alternativos disponibles, y que no existe la posibilidad de ampliar el suministro de agua regenerada. En este contexto, propuso la necesidad de desarrollar infraestructuras que permitan una extracción eficiente y controlada de los acuíferos, aunque ha señalado que sus intentos por incrementar el acceso a recursos salobres no han tenido éxito en el pasado.

El actual sistema de reglas para la explotación del Trasvase, según Martínez Madrid, se enfoca únicamente en la reducción de los volúmenes de agua que se pueden trasvasar. Criticó que la comunidad de regantes se ve forzada a pagar costos fijos, sin importar el suministro de agua, lo que él considera inaceptable dado que las reglas actuales dificultan recibir el volumen de agua necesario.

En su intervención, también abordó la creciente proporción de caudales ecológicos que se han implementado y la falta de análisis sobre cómo estas decisiones han afectado los objetivos ambientales relacionados con el Trasvase. Fue claro al advertir que, bajo las condiciones previstas para 2027, la agricultura en esta región podría volverse insostenible, lo que provocaría un impacto devastador en el sector agrícola local.

El diputado socialista Fernando Moreno, tras escuchar la exposición de Martínez Madrid, reconoció que muchos de los puntos tratados eran coincidentes con la postura de su grupo, aunque expresó su desacuerdo con el tono crítico que el presidente de la comunidad había utilizado en el pasado. Moreno destacó que el Gobierno de España ha invertido más de mil millones de euros en agricultura y en el Campo de Cartagena, defendiendo que los problemas del Trasvase no son culpa de decisiones políticas, sino del clima cambiante que ha reducido la disponibilidad de agua.

Desde Vox, Antonio Martínez denunció que la gestión del agua en el país está envuelta en un desorden político y acusó a las autoridades de tener un plan cuya meta sería “eliminar el agua”, lo que, a su juicio, impactaría negativamente en la agricultura y la seguridad alimentaria. Criticó la elevación de los caudales ecológicos, que considera perjudicial y errónea.

Por su parte, el diputado del Grupo Mixto, José Luis Álvarez-Castellanos, se sumó a la preocupación por la disminución del agua en la cabecera y aprovechó para comentar sobre el impacto del regadío intensivo en la ecología del Mar Menor, sugiriendo que la expansión de este tipo de riego ha contribuido de manera significativa a su deterioro.

Finalmente, el diputado del PP, Jesús Cano, respaldó las preocupaciones expresadas y criticó al Gobierno central por imponer medidas “ideológicas” que carecen de un verdadero consenso y alternativas válidas. Aseguró que, tal y como están planteadas las dinámicas de explotación, los regantes del Campo de Cartagena podrían quedar con acceso limitado al agua, cuestionando también la efectividad de la desalación como solución inmediata a la crisis.