Las claves de los 'Tosantos' murcianos: la noche de difuntos que Halloween desplazó
El cronista oficial de Murcia reivindica los 'Tosantos', la noche de difuntos murciana con rituales de huerta, dulces tradicionales y costumbres casi extinguidas.
Murcia celebró durante generaciones una noche de difuntos propia, conocida como 'Tosantos', con rituales domésticos, gastronomía y costumbres de huerta que hoy casi han desaparecido. Así lo ha recordado el cronista oficial de la ciudad, Antonio Botías, en declaraciones a Europa Press.
Según el cronista, la fiesta fue sustituida por el 'Halloween' importado, con calabazas de plástico y el truco o trato. Botías reivindica que la tradición local, de carácter más ancestral y en ocasiones terrorífico, merece recuperarse y ponerse en valor como patrimonio inmaterial.
Entre los usos más singulares figuraba la preparación de una habitación en la víspera de Todos los Santos. Las familias limpiaban el cuarto, colocaban sábanas limpias y encendían mariposas de aceite, porque se creía que los difuntos regresaban a casa unas horas. Las abuelas pedían silencio para no despertar a las ánimas.
La costumbre de pedir regalos de puerta en puerta por los caminos de la huerta también forma parte de este legado. Los vecinos respondían con productos de cosecha, como panochas, pipas o granadas, en una práctica que tenía un componente de solidaridad, pues los adultos también obsequiaban a quienes más lo necesitaban.
La gastronomía completaba el ritual. Destacan las gachas, el arrope y los tostones de maíz con miel, y los célebres huesos de santo que elaboraba la confitería La Milagrosa, cuyo proceso artesanal exigía unos veinte días. Son sabores que, según el cronista, todavía impregnan algunos hogares murcianos.
El análisis histórico apunta también a un calendario agrícola que marcaba el ritmo de la huerta. Noviembre suponía un respiro tras la recolección y la siembra, y el toque de campanas durante la Noche de Ánimas recordaba la fugacidad de la vida y la obligación de rezar por las almas del Purgatorio.
Más allá de la anécdota festiva, el debate sobre la recuperación de estas tradiciones enlaza con la defensa del patrimonio cultural local frente a la homogeneización de celebraciones importadas. Preservar estas costumbres exigirá, previsiblemente, el respaldo de instituciones culturales y del propio tejido vecinal de las pedanías.