Qué hay detrás del cementerio de Nuestro Padre Jesús, guardián de la memoria de Murcia
El cementerio de Nuestro Padre Jesús, Bien Catalogado en 2025, guarda la memoria de Murcia: científicos, políticos, víctimas de la riada de 1879 y 54 panteones protegidos.
El cementerio municipal de Nuestro Padre Jesús, en Murcia, conserva sepulturas y panteones que recorren más de un siglo de historia local. Fue inaugurado en el siglo XIX y declarado Bien Catalogado en 2025 por su relevancia cultural. El conjunto incluye la portada de entrada, rejerías y 54 panteones, sepulcros y mausoleos protegidos.
El cronista de Murcia, Antonio Botías, propone recorrer el recinto a través de las biografías de quienes descansan en él. Entre ellas destaca la de Piedad de la Cierva, científica cuya obra permaneció durante años en un segundo plano. El camposanto acoge también los restos de alcaldes de la ciudad y de Ángel García Rabadán, policía nacional asesinado por ETA en febrero de 1992.
El cementerio alberga además la memoria de Fernando Piñuela, alcalde republicano y socialista, profesor, al que se atribuye haber protegido la imagen de la Virgen de la Fuensanta durante la Guerra Civil. Tras la contienda fue sometido a un proceso de depuración durante la dictadura y condenado a muerte. Su trayectoria enlaza el camposanto con las consecuencias de la represión política de la posguerra.
Otro episodio clave para entender el lugar es la riada de Santa Teresa, ocurrida entre el 14 y el 15 de octubre de 1879. La inundación causó oficialmente 777 víctimas mortales, aunque las estimaciones posteriores elevaron esa cifra. Las epidemias de cólera del siglo XIX sumaron presión a unos cementerios que, en periodos de alta mortalidad, recibían un número muy elevado de fallecidos.
La arquitectura funeraria del recinto refleja el eclecticismo de finales del siglo XIX. Arquitectos como Marín Baldo, Justo Millán y Pedro Cerdán diseñaron buena parte de los panteones, ejecutados por maestros de obras como José Gallego y José Méndez. Conviven estilos historicistas, neogóticos, neobarrocos y neorrománicos, junto a rejerías de hierro ligadas al desarrollo de las artes industriales en la Región.
Entre los conjuntos más destacados figura el panteón de la familia Erades, junto a la entrada principal, considerado un ejemplo relevante del modernismo funerario murciano. Tomás Erades contribuyó económicamente a la construcción del cementerio, y cerca se encuentra la tumba del arquitecto Pedro Cerdán, autor de la portada monumental del recinto.
El valor de Nuestro Padre Jesús va más allá de lo arquitectónico: funciona como archivo vivo de la historia de Murcia, desde la vida científica y política hasta las tragedias colectivas y familiares. Su reciente catalogación abre la puerta a una mayor protección y a un uso divulgativo del patrimonio funerario como herramienta para comprender la ciudad.