Murcia renueva 10.600 m² de asfalto en la avenida de Alicante y La Araña por 230.000 euros
El Ayuntamiento de Murcia renueva 10.600 m² de asfalto en la avenida de Alicante y La Araña con una inversión de 230.000 € en obras nocturnas.
El Ayuntamiento de Murcia ha renovado el pavimento asfáltico de unos 10.600 metros cuadrados en dos de las vías con mayor intensidad de tráfico del municipio: la avenida de Alicante, en Cobatillas, y la rotonda Frouida, conocida como 'La Araña', en la avenida Juan de Borbón. La inversión conjunta supera los 230.000 euros. Los trabajos se ejecutaron durante la noche para reducir las molestias a los conductores.
La actuación en la avenida de Alicante afectó a cerca de 800 metros lineales de la antigua N-340, entre la Vereda de la Cebada y el límite con Santomera. Allí se fresó el firme existente y se extendió una nueva capa de aglomerado de cinco centímetros de espesor, sobre una superficie aproximada de 5.600 metros cuadrados. Esta parte supuso unos 112.000 euros.
En la rotonda Frouida, las obras cubrieron cerca de 5.000 metros cuadrados que abarcan todos los carriles. El asfaltado de los últimos carriles se completó la noche del martes, con una inversión cercana a los 120.000 euros. La glorieta es uno de los principales accesos a la ciudad y da servicio a una zona comercial y residencial de peso.
Desde el Consistorio se subraya que ambas intervenciones se han planificado para compatibilizar la conservación de la red viaria con la movilidad diaria. El concejal de Pedanías, Marco Antonio Fernández, junto al presidente de la Junta Municipal de Churra, José Antonio Cuevas, han defendido el modelo de trabajo nocturno como forma de intervenir con rapidez y minimizar el impacto en el tráfico.
Más allá del hecho puntual, la obra se encuadra en el contrato municipal de mantenimiento de grandes viales, que permite actuar de forma continuada sobre las principales arterias del municipio. Este tipo de contratos plantea un debate recurrente sobre la gestión del gasto público en infraestructuras: la conservación preventiva reduce costes a largo plazo, pero exige una planificación sostenida que trascienda los ciclos políticos. El desarrollo de este plan en los próximos años servirá para valorar si la inversión se traduce en una red viaria más segura y duradera.